martes, 6 de septiembre de 2011

Todos somos técnicos de fútbol y estrategas de negocios

Muchos creen que la estrategia es algo fácil de aprender pero no, la estrategia nace de una forma de ser estratégica, no es algo independiente referido sólo a los negocios, sino que está presente en todos los actos de la vida de una persona y significa paciencia, sobriedad para no enamorarse de la primera idea, creatividad y clarividencia para ver más allá de lo obvio.

No todos tienen esos talentos, aunque un poco creíble 99% de los ejecutivos de nivel medio y alto se dice excelente en estrategia mientras el otro 1% es sólo muy bueno.

Después de algunos años en el negocio me he dado cuenta de que esos porcentajes son tácticamente ciertos... Está claro, decir que no son buenos en estrategia no sería una buena idea, nadie los contrataría, pero en muchos casos hasta ahí llegan sus capacidades, no dan para más, al menos en principio.

Entonces, mientras el sustrato de todos los negocios es la estrategia y todos se dicen geniales en el tema, la realidad es que en las reuniones estratégicas (cima de la intelligentia empresarial) lo que se hace es perder el tiempo, proponer lo mínimo para no arriesgarse y pensar poco o nada. El tema no es incapacidad, se relaciona más con poca exigencia y malas costumbres, veamos:

La ley del mínimo esfuerzo en su máxima expresión:
Las expectativas de una reunión de planeación suelen ser tan bajas que con asistir y aprobar las sugerencias del líder de turno todos quedan bien. Las únicas reuniones de planeación que tienen expectativas altas son las de solución de crisis pero estas suelen generar soluciones tan desesperadas como inútiles...

Esta no una reunión más... es la madre de las reuniones:

Una reunión de planeación estratégica requiere una dinámica distinta a las otras reuniones de negocios. En ella buscamos que la creatividad y la motivación del equipo estén al tope... requerimos un facilitador capaz de motivar a todos para construir.

En estas reuniones, todas las viejas exigencias de respeto a las ideas ajenas de los brainstorms deben ser respetadas sin excepción, con sólo este punto ya entramos perdiendo el partido 3 a 0, esto porque la actitud de la mayoría de las personas es la criticar y buscarle pelos a la sopa, construir es muy arriesgado.

Soluciones... 
Una reunión estratégica requiere un líder... no para que le digan sí a sus ideas sino para gestionar el flujo de ideas, la creatividad y la actitud crítica de todos. Idealmente, este líder-facilitador debe ser externo al equipo (preferiblemente externo a la compañía), la razón para esto es sencilla... un facilitador externo carece de prejuicios, desconoce el pasado, no desvaloriza una idea per se, estará dispuesto a escuchar todo y a todos desde cero, podrá generar relaciones (una forma sencilla de llamarle a la creatividad) con todos los insumos, sin juzgar de antemano.

La inversión, usualmente unos $1000-2000 dólares, por la gestión de un profesional externo es poco si lo que se obtiene es una estrategia poderosa, diferenciadora y fresca. Además, un profesional generará varios subproductos vitales para el posterior seguimiento estratégico:

  • Presentaciones multimedia para el informar al resto del equipo
  • Screensaver recordatorios y de motivación
  • Mapas mentales resumen
  • Hojas de ruta para alcanzar las metas, etc.

Sin olvidar que otro subproducto de una reunión de planeación realizada de manera profesional será un equipo motivado, el ingrediente indispensable para hacer realidad los objetivos trazados.